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Dos tazas humeantes de café y los fantasmas del pasado dejan de atormentar.

Dos tazas humeantes de café y los fantasmas del pasado dejan de atormentar.
Dos tazas humeantes de café sobre la barra de cualquier bar. Dos mujeres sentadas una frente a la otra, indagando sobre la buenaventura de la otra. Ambas miradas límpidas, sonrisas vistiendo sus labios. Sin un tema en concreto, divagan por sus últimas experiencias, por sus pequeños logros y las complicaciones elegidas de forma voluntaria; se sonríen y beben ávidamente de sus tazas. Saben que ese encuentro es tan sólo el primero, esperan, de una larga sucesión de momentos agradables como aquel, de un punto y aparte en la rutina del día.
Una puede añorar su juventud, el proceso de forjar una identidad acorde con lo que uno siente. La otra apenas reconoce este detalle, y admira la sabiduría de su compañera, la plenitud que, está segura, ha logrado. Siguen bebiendo de sus tazas mientras hablan de literatura y se celan cada una de las lecturas de la otra. Cuando, después de varias horas, deciden regresar cada una a su casa, la mayor decide sacar al fin el bulto que tanto le ha pesado en el bolso durante esas horas.

-Aunque ahora estés estancada, leyendo esta novela lograrás recuperar las ganas que hasta hace poco tenías. La vida golpea duro, pero con una buena pluma se puede superar cualquier obstáculo. Escribe, Marta, escribe. Hazlo y recupera las ganas de seguir luchando.

Dicho esto entró en el portal, sin detenerse a mirarla.
Se quedó parada un buen rato, observando maravillada aquel volumen entre sus manos. Aparentaba ser la salvación idónea, el alivio perfecto de todas sus inquietudes. No sólo eso, aquel era el día, lo sabía de sobras: era el día perfecto para cerrar y dar portazo a los fantasmas que tanto la atormentaban.


The Eagles
- Hotel California.

# Posté le lundi 17 novembre 2008 13:00

Modifié le lundi 17 novembre 2008 13:24

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