I never understood before...


Hay días en que uno tan sólo quiere quedarse tumbado en cama, mirando a través de la ventana el transcurso del día: observar el movimiento de las nubes, la rutina de los vecinos, el tranquilo aterrizaje de una paloma frente a su ventana... y seguir uno ahí tranquilo, sin que nadie le moleste, sin tener que preocuparse por dar conversación amena o de la impresión que causa en los demás. Como mucho levantarse de cama para cubrir el silencio de la casa vacía con notas extremadamente placenteras y tararear con buen ritmo la canción mientras regresa a cama. Se sumerge de nuevo en el calor de las sábanas y en esa paz continuada.

Últimamente el tiempo pasa con una lentitud excesiva. Tal vez empecé mentalmente una cuenta atrás... sin saber muy bien qué esperar.


..Necesito desconectar..

[x] Hysteria [click!]



Queda prohibido... no volver a levantar cabeza.

..smiiling
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# Enviado el lunes 14 de mayo de 2007 13:01
Modificado el lunes 21 de mayo de 2007 08:08

Algo debes tener que siempre me arrancas una sonrisa...


Son días de calma...[]


[|.|]<3[|.|]



[x]For hear "Tears don't fall" click here [!]
# Enviado el viernes 11 de mayo de 2007 08:27
Modificado el lunes 14 de mayo de 2007 12:54

Amor según Platón [...]
En uno de sus diálogos, "Fedro", Platón dice que los mortales somos ángeles caídos. En un principio, los humanos éramos libres. Con ayuda de unas alas, seguíamos el reinado de los dioses con el propósito de contemplar la belleza en estado puro. ¿Dónde estaba esa belleza? Platón la llamaba "las eséncias", y se encontraba más allá de la cúpula del cielo. Imaginaros que justo encima de vuestra cabeza, donde se acaba el cielo, se abriese un gran agujero a través del cual se pudiese contemplar la belleza. Pero no habla de cosas bellas que encontramos en la Tierra, sino de la belleza en si. ¿Qué quería decir con lo de "la belleza en si"? Los colores, las formas, las palabras, los perfumes, todo lo que consideramos bello lo es en la medida que participa de la idea de la belleza. Algo lioso, ¿verdad? A ver... imaginad una esfera donde no hubiese ninguna irregularidad, tan perfecta que partiendo del centro hacia cualquier punto diese siempre la misma medida exacta. Pues bien, todas las otras esferas serían más o menos perfectas dependiendo del grado de aproximación a esa esfera ideal. Lo mismo pasa con las eséncias de las que habla Platón, con la belleza absoluta. ¿Todas las personas hemos contemplado alguna vez esa belleza en estado puro? Pues depende de la persona, las hay que han visto más y las hay que han visto menos, o nada de esa belleza. Cuando éramos ángeles, seguíamos las órdenes de los dioses, y cada uno éramos transportados por un carro de caballos. Nuestro destino era ese punto donde se acaba el cielo y se pueden ver las eséncias, como si viésemos a través de un gran agujero. Ese carro que nos transportaba era tirado por dos caballos: uno noble y bueno, y otro rebelde y mezquino. Mientras seguíamos los reinados liderados por Zeus, había una lucha entre los dos caballos. El caballo bueno quería llegar a su destino y tiraba con fuerza hacia delante, mientras que el caballo mezquino desequilibra el carro, con el peligro de hacer caer al jinete. ¿Y qué pasa entonces? Según nuestra firmeza, o grado de perfección, podremos dominar mejor o peor el carro. En todo caso, tendríamos mucha suerte si antes de perder el equilibrio pudiésemos sacar la cabeza por ese agujero y contemplar, aunque solo fuese por un instante, esa belleza ideal. Antes o después nuestro carro tuvo que volcar, porque si no no estaríamos aquí. Nos precipitamos a la Tierra y se nos rompieron las alas. ¿Somos o no somos ángeles caídos? Quien ha conseguido ver alguna cosa tiene un don especial para la belleza y, aunque ya ha olvidado su existéncia de ángel y su caída, cada vez que ve una cosa hermosa, o sea, que refleja aquella belleza original que logró ver, se siente excitado y turbado. Esto pasa cuando observamos a una persona que posee un poco de esa belleza. El observador pierde toda noción del tiempo y el cuerpo no le responde. No sabe por qué le pasa todo eso, pero la razón es que está recordando todo aquello que un día, cuando volaba con los dioses, consiguió ver. Y, ¿sabéis qué? Cuando uno se encuentra de nuevo con la belleza de ese modo, siente un malestar, un picor por todo el cuerpo... y es porque le están creciendo de nuevo las alas. Por eso, cuando esa persona que ha provocado ese milagro en nosotros se aleja, no lo podemos soportar y vamos como locos tratando de recuperarla, porque así como se va la fuente de belleza, los poros de nuestra alma por donde brotaban las alas se secan y se van cerrando hasta que quedan como al principio. Y entonces nuevamente vivimos encerrados en la prisión de nuestro cuerpo. A eso, nosotros los humanos lo llamamos amor.


Libro: Un haiku per a l'Alícia, de Francesc Miralles. Premi Gran Angular 2001.


[|.|] <3 [|.|]
# Enviado el lunes 07 de mayo de 2007 11:56
Modificado el martes 05 de junio de 2007 11:18

Esperando...



Machoote *________* <3
# Enviado el miércoles 25 de abril de 2007 13:09
Modificado el miércoles 02 de mayo de 2007 12:20

30 seconds to Mars - The kill

Me encantaaa... Al fin me he decidido a ponerlo ^_______________^
# Enviado el martes 17 de abril de 2007 11:53